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Carta abierta al responsable de la compañia de Alargamiento del Pene

17 de Junio, 2007 | Archivado en: Humor

Estimado señor responsable de la compañía de Alargamiento del Pene, también llamada Penis Enlargement en la lengua de Shakespeare. Lamento no haber tenido hasta ahora tiempo suficiente para responder a los correos electrónicos que insistentemente ha estado mandado a mi cuenta, y me disculpo por la tardanza de mi respuesta. El trabajo y las obligaciones familiares me han tenido muy ocupado. He conseguido, no obstante, un rato libre para responder a sus misivas interneteras.

He dividido mi respuesta en una serie de puntos para mayor orden y claridad de la exposición:

1.- Que mi pene no es grande ni pequeño, sino todo lo contrario. En él todo es equilibrio y armonía, elegancia y mesura: desde la abovedada forma de mi glande, convenientemente protegido por el prepucio, hasta el desigual descolgamiento de mis testículos, pasando por la leve curvatura del tronco. El conjunto responde a un gracioso diseño en el que predominan las delicadas y suaves formas, donde se combinan y contrastan simetrías y asimetrias en un baile de figuras que conforman una fiesta estética. Toda una obra de arte que tanto muchas de mis múltiples amantes como yo mismo hemos contemplado en alguna ocasión con el temblor propio del éxtasis artístico. Y no sobra ni falta un solo centímetro en ninguna de sus partes.

2.- Que no me siento inseguro ni acomplejado por el tamaño del mismo. Mas bien al contrario, una serie de gratas experiencias me han unido sentimentalmente a él, y es tanto el cariño que le tengo que jamas -repito: jamas- me atrevería a culparlo de ningún mal que pudiera acaecer sobre mi salud mental o equilibrio psicológico. Hemos compartido tanto gratificantes momentos de estricta soledad como gozosas noches tumultuosas en compañía de féminas de toda clase y condición, habiendo superado juntos pruebas amatorias de todo tipo. Tengo que confesar, no obstante, que la criatura alguna vez desfalleció al toparse con una vagina virginal o un ano demasiado prieto. También llego a mostrarse alicaído y derrotado tras haber realizado yo exageradas ingestas de alcohol. Entono el mea culpa y lo descargo de cualquier tipo de responsabilidad ¿Acaso habría el general de recriminar algo a sus soldados si los enviara a cargar contra defensas inexpugnables sin haber urdido, previamente, un adecuado plan de acoso y derribo? ¿Que se le puede pedir a un ejercito que marcha hacia la guerra fatigado y desarmado? Mi pene es de natural valeroso, atrevido y hasta temerario: el mejor de mis guerreros. Luego está excusado de todo.

3.- Que el otro día me encontré con su puta madre por la calle, a la cual reconocí por la cara de golfa que exhibía. No pude evitar cogerla del brazo, arrodillarla ante mis pies y sacarme la verga para mostrársela bien de cerca. Ocurrió entonces que sus ojos adquirieron unas dimensiones del tamaño del plato en el que usualmente come mi perro. Con lo cual, tenemos las siguientes opciones a elegir: una, que mi pene tenga un tamaño suficiente como para asombrar a cualquier mujer madura; dos, que su madre sea una cerda de cuidado y se excite con cualquier rabo por muy vulgar que este sea. Decida usted, pues conocerá mejor que yo la naturaleza de aquella que le trajo a este mundo.

Sin nada mas que añadir, se despide un ingeniero bien posicionado esperando que, por las razones arriba expuestas, usted finalmente entienda la inutilidad de este intercambio de correspondencia electrónica.

Via Inner, el Pendejo Trenológico

Esta entrada fue publicada el Domingo, 17 de Junio de 2007 a las 3:37 am y está clasificada bajo: Humor. Puede hacer un seguimiento de los comentarios de esta entrada gracias al feed RSS 2.0. Puede dejar un comentario, o enviar un trackback desde su sitio.

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